Una breve aproximación a la música procesional instrumental andaluza

 

  1. Introducción

La Semana Santa andaluza es un patrimonio cultural diverso, rico, complejo y polisémico. En cualquier caso no existe una única Semana Santa en Andalucía. Es un fenómeno diverso, vivido de distinta forma, con distintos significados y con diversa intensidad en cada municipio de Andalucía. La Semana Santa, como otras fiestas andaluzas, es reflejo de diversidad, complejidad y riqueza cultural, de expectativas, intenciones y aspiraciones de quienes la organizan y celebran[1].

Para comprenderla se deben aceptar sus múltiples dimensiones: religiosa, estética, social, urbana. Su permanencia es reflejo de la capacidad de socialización de los andaluces; sus iconos, cercanos y humanos, de la capacidad de relativizar lo que otros consideran verdades absolutas[2].

Dentro de las múltiples dimensiones artísticas abarcadas por la Semana Santa (orfebrería, imaginería, gastronomía, etc.), no podemos dejar de lado el gran patrimonio musical imbuido en torno a esta festividad religiosa. Tal y como afirma Berlanga Fernández, tanto las marchas procesionales como las saetas son muy conocidas en Andalucía:

Las marchas y las saetas en Andalucía, a pesar de ser dos manifestaciones musicales muy distintas entre sí, tienen en común el haberse gestado en el marco de la religiosidad popular, de forma que hoy día son parte integrante de los desfiles procesionales o de las estaciones de penitencia de la Semana Santa. Pero la Semana Santa andaluza es rica en manifestaciones musicales. Por todo su territorio encontramos muchas y muy variadas músicas, igualmente ligadas a la Semana Santa aunque no tan conocidas como las marchas y las saetas flamencas.[3]

La Semana Santa andaluza es una fiesta eminentemente popular donde el pueblo participa a través de las hermandades o como espectador activo. Este carácter popular hace que los elementos festivo-profanos marchen paralelamente, cuando no predominan sobre los elementos puramente festivo-religiosos[4].

  1. Caracterización de la música procesional instrumental andaluza

Cuando hablamos de música procesional instrumental o música cofrade estamos haciendo referencia a la práctica musical que acompaña a las procesiones o desfiles de pasos por las calles durante los actos de culto que la liturgia cristiana dedica a la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo[5], o en procesiones de gloria[6]. La música procesional instrumental, como género musical que es, presenta una estructura, estilo y carácter determinado, que hace referencia a la forma musical que llamamos marcha.

Podemos decir que la grandeza de la marcha procesional reside en que no existe una estructura única a pesar de que está basada en la forma minueto. El estilo y el carácter lo determinan el compás, el tiempo, el ritmo y la adaptación para el acto que haya sido compuesta. La mayoría de las marchas procesionales, principalmente las compuestas para banda de música, poseen la siguiente estructura:

Introducción

(Opcional)

Tema A

Tema B

Reexposición del tema A

Trío

Coda

(Opcional)

Una marcha procesional es una marcha lenta con carácter religioso. Según Francisco Javier Gutiérrez Juan, dentro de las marchas procesionales nos encontramos con un grupo de composiciones llamadas “marchas de gloria”, y que son piezas destinadas a procesiones que se realizan fuera de la Semana Santa[7].

Los términos “marcha fúnebre” y “marcha de cofradía” se utilizan para las obras compuestas para Semana Santa, mientras que términos como “marcha lenta”, “marcha regular” o “marcha procesional” son empleados indistintamente para marchas de Semana Santa y marchas de procesiones gloria[8].

Periodo de interpretación

Terminología empleada

Semana Santa

-       Marcha lenta, marcha regular, marcha procesional, marcha de cofradía (sinónimos).

-       Marcha fúnebre.

Para el resto del año

-       Marcha de gloria, marcha religiosa, marcha eucarística (sinónimos).

-       Marcha lenta, marcha regular, marcha procesional, marcha de cofradía (sinónimos).

Sin embargo, Manuel Carmona, va a categorizar la marcha procesional en torno a tres estilos principales: la “marcha fúnebre”, la “marcha de palio” y la “marcha de tipo intermedio”[9].

En la “marcha fúnebre”, de tempo más lento y corte triste, priman la melodía y armonía enriquecida decimonónica sobre el carácter rítmico, carece de fuerte de bajo y toque de cornetas y la figuración no es ostinada ni característica[10], no adecuándose al paso concreto de los costaleros. Marchas como Ione (1858, Enrico Petrella)[11], Virgen del Valle (1898, Vicente Gómez-Zarzuela y Pérez), Sagrada Lanzada (1928, Manuel Font Fernández de la Herrán), o Jesús de las Penas (1943, Antonio Pantión Pérez) entre otras.

Las denominadas “marchas de palio” según Carmona, destacan por su viveza y sencillez melódico-armónica y ritmo adaptado al andar de los costaleros. Las melodías son cantábiles y pegadizas, basadas en algunos casos, en la escala y candencia andaluza y en la incorporación de giros de la música tradicional como la saeta (marchas de Pedro Gámez Laserna). Otra característica es la presencia de toques de corneta en gran cantidad de marchas, cultivada desde López Farfán (1872-1944) con Estrella Sublime (1925), así como el protagonismo de la percusión[12]. La primera marcha en la que se funde la banda de música y la corneta es Nuestra Señora del Rosario (1906), compuesta por el jerezano Germán Álvarez Beigbeder (1882-1968)[13].

En cuanto a su estructura, suele presentar una forma derivada de la marcha trío militar (A-B-A). La primera sección suele comenzar con una introducción en matiz forte para llamar la atención del oyente, jugando con el arpegio de la tonalidad principal (normalmente menor). A continuación se expone el primer tema que se suele repetir (la primera vez piano, y la segunda mezzoforte, enriquecido con presencia de contrapuntos)[14]

Tras la repetición del tema, aparece un elemento propio de la marcha procesional andaluza, el fuerte de bajos, incorporado por Farfán en la marcha Nuestra Señora del Mayor Dolor (1923). La repetición del fuerte de bajos incorpora un contrapunto de carácter militar interpretado normalmente por las trompetas. Seguidamente se escucha de nuevo el tema principal que da paso al segundo tema o trío, contrastante con lo anterior por el cambio de tonalidad (suele modular a la subdominante mayor de la tonalidad principal) y sus tintes líricos[15]

Tras la exposición del trío en piano, se suele repetir en forte con contrapuntos en tenores y bombardinos y las maderas a la octava[16]. Dentro de este tipo de marchas procesionales cabe resaltar obras como Pasan los Campanilleros (1924, Manuel López Farfán), Virgen de las Aguas (1953, Santiago Ramos Castro), Pasa la Virgen Macarena (1959, Pedro Gámez Laserna)o Coronación de la Macarena (1964, Pedro Braña Martínez) entre otras.

Por último, las “marchas de corte intermedio” destacan por ser lentas y fúnebres, pero su melodía transpira un clima de belleza y dulzura tan cautivador que conectan de inmediato con la sensibilidad del público[17]. En este ámbito podemos destacar marchas como Amarguras (1919)y Soleá, dame la mano (1918)de Manuel Font de Anta o La Madrugá (1987, Abel Moreno Gómez).

En la monografía Un siglo de música procesional en Sevilla y Andalucía[18]de Manuel Carmona, podemos observar una reflexión del compositor Abel Moreno en torno a las características que han de ser tenidas en cuenta a la hora de componer una marcha procesional[19]:

-       La necesidad de adaptar la música al ritmo y cadencia del paso de los costaleros. Motivo por el que la mayoría de marchas están en compás de 4/4.

-       Las evoluciones que, por la moda imperante u otros motivos, han sufrido las formaciones musicales encargadas de interpretar este tipo de música.

-       La diferencia existente entre la música que acompaña a un paso de Cristo y la que acompaña a un paso de palio.

-       La particularidad de interpretar durante la Semana Santa marchas escritas para hermandades de penitencia y gloria.

-       La larga duración de los desfiles procesionales, lo cual exige marchas asequibles para las formaciones musicales, sin que por ello pierdan claridad.

En diversos trabajos de investigación como la tesis doctoral Prácticas y procesos de cambio en la música procesional de la Semana Santa de Valladolid[20], podemos observar cómo la música procesional andaluza ha influido el panorama nacional a partir de la década de 1980 a través de “la adopción del estilo de repertorio e instrumentación procedente de las bandas de cornetas y tambores que acompañan las procesiones de Semana Santa”[21].

El repertorio de marchas procesionales que se compone en Andalucía junto con la forma y el estilo de las formaciones musicales que las interpretan, constituyen los principales elementos diferenciadores que se toman de esta práctica musical andaluza para la construcción y proyección de su imagen hacia  el exterior[22].

En la actualidad, las marchas procesionales andaluzas han ganado posición en el panorama musical de la Semana Santa en España. Hacia mediados de los años 90 se empezó a extender la práctica de su estilo, llegándose a entender que era inevitable incorporar el repertorio andaluz al ser del gusto del público[23].

  1. Principales formaciones musicales de la Semana Santa andaluza

Son diversas las formaciones musicales que tienen relación con la Semana Santa andaluza, los cuales pasamos a definir a continuación.

-     Música de capilla: modalidad musical conocida con el sobrenombre de “los pitos”. El tono de sus composiciones es profundamente fúnebre y para su interpretación se hace uso de instrumentos de viento-madera (oboe, clarinete y fagot). Las capillas musicales constan de tres o cuatro miembros y son el acompañamiento musical de las hermandades más ascépticas[24]. Destacan las Saetas de la Hermandad del Silencio de Sevilla, que ambientan y contribuyen al recogimiento de los cofrades y público que presencian la procesión[25].

 

Ilustración 1: Trío de capilla

-     Agrupaciones musicales: formadas por trompetas, trombones, cornetas, tubas, fliscornos, bombardinos, cajas, tambores, platos y bombos. Son conocidas también como bandas mixta, suelen acompañar a los pasos de Cristo y abrir filas en los desfiles procesionales y abrir filas en los desfiles procesionales.

 

Ilustración 2: Agrupación musical Nuestro Padre Jesús de la Pasión de Linares (Jaén)

-     Bandas de cornetas y tambores: aquellas cuya instrumentación se compone de cornetas Do-Reb a tres voces y para la cuarta voz se pueden utilizar cornetas Do-Sib, trompetas o fliscornos. La batería de percusión está formada por tambores redoblantes. Cumplen en las cofradías la misma labor que las agrupaciones musicales[26]. Actualmente han incorporado nuevos instrumentos como el trombón, la tuba, la trompa o el bombardino. Su principal diferencia instrumental respecto a las agrupaciones musicales reside en la sección de percusión, ya que las bandas de cornetas y tambores solo emplean tambores redoblantes y timbales.

 

 

Ilustración 3: Banda de cornetas y tambores Santísimo Cristo de las Tres Caídas de Sevilla

-     Banda de música: formadas por todas las familias de instrumentos excepto la cuerda, son popularmente denominadas bandas “de palio”[27], ya que, salvo casos aislados, acompañan a imágenes que procesionan bajo palio. Su dotación habitual suele rondar el medio centenar de miembros, salvo las que disponen de formación de tambores y cornetas cuyo número es mayor[28].

 

Ilustración 4: Sociedad filarmónica Nuestra Señora del Carmen de Salteras (Sevilla)

Autores como José Ramón Muñoz Berros[29] o el propio Manuel Carmona[30], hacen referencia a otra formación musical, que nos encontramos en la Semana Santa, concretamente en Sevilla, las bandas montadas, de las cuales sólo existe una, la “Sección montada de la Hermandad de la Paz”, fundada en 1994.  

 

Ilustración 5: Sección montada de la Hermandad de la Paz de Sevilla

Las bandas montadas fueron muy populares en su época, y llamadas en el ejército “bandas de trompetas”. Las bandas de clarines mantuvieron una estrechísima relación con las cofradías sevillanas, soliendo abrir paso en los desfiles procesionales[31].

  1. Conclusiones

A pesar de que la música procesional es funcional, ya que está hecha para acompañar el paso de las imágenes en su recorrido penitencial, vemos como cada vez más se está sacando de contexto, perdiendo su religiosidad hacia un carácter más popular[32].

Por citar algunos ejemplos, la marcha procesional La Madrugá (1987) forma parte de la BSO de creaciones audiovisuales como el largometraje Alatriste (2006)[33] o los cortometrajes La orquesta de las mariposas y Espich (2014). Así mismo encontramos temas cinematográficos incluidos en algunas marchas procesionales o marchas procesionales que han sido influidas del ámbito de la música de arte o las músicas populares urbanas.

Es indudable que la música procesional es un símbolo representativo del patrimonio musical andaluz, sin embargo, apenas encontramos trabajos de investigación en el ámbito musicológico, ciñéndose la gran mayoría de ellos al perfil histórico sin entrar en detalles analíticos, estilísticos o sociológicos.

  1. Bibliografía

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BERLANGA FERNÁNDEZ, Miguel Ángel, “Músicas de la Semana Santa Andaluza en su marco teatral. Polifonías tradicionales, romances, pregones y saetas”, en Polifonías Tradicionales y otras Músicas de la Semana Santa Andaluza, 1ª edición, Ciudad Real, Ministerio de Cultura, 2009, pp. 17-54.

CARMONA RODRÍGUEZ, Manuel. Un siglo de música procesional en Sevilla y Andalucía, 2ª edición, Castilleja de la Cuesta, edición de Rosario Solís Márquez, 2001, 374 pp.

CARMONA RODRÍGUEZ, Manuel. Los Font y Manuel López Farfán, en el recuerdo eterno de Sevilla, 1ª edición, Castilleja de la Cuesta, Edita Manuel Carmona, 1989, 103 pp.

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GALIANO DÍAZ, Juan Carlos, “Usos, tendencias y diversificación de la música procesional en Andalucía”, [actas por publicar] en Diálogo, apertura e interdisciplinariedad: hacia la etnomusicología del s. XXI, XIII Congreso SiBe, Cuenca, Universidad Internacional Menéndez Pelayo, 2014 [en prensa].

GALIANO DÍAZ, Juan Carlos, “La marcha procesional como BSO: el caso de Alatriste”, en IX Simposio Internacional “La creación musical en la banda sonora”, II  Encuentro del grupo Música y lenguaje audiovisual de SEdeM, Universidad de Extremadura, Cáceres, 2015, [en prensa].

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VALLES DEL POZO, María José. Prácticas y procesos de cambio en la música procesional de la Semana Santa de Valladolid, CÁMARA DE LANDA, Enrique, director), tesis doctoral, Valladolid, Universidad de Valladolid, 2008, 427 pp.

 

 

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[1] CARRERA DÍAZ, Gemma. “La Semana Santa como Patrimonio Cultural”, en El Blog de la Consejería de Cultura, [en línea], Junta de Andalucía, 25 de marzo de 2013. Disponible en: http://goo.gl/kX8KOU [Consulta 13/02/16].

[2] Ibid.

[3] BERLANGA FERNÁNDEZ, Miguel Ángel. “Músicas de la Semana Santa Andaluza en su marco teatral. Polifonías tradicionales, romances, pregones y saetas”, en Polifonías Tradicionales y otras Músicas de la Semana Santa Andaluza, Ciudad Real, Ministerio de Cultura, 2009, p. 13.

[4] RODRÍGUEZ BECERRRA, Salvador. “Cultura popular y fiestas. La Semana Santa”, en VV.AA. Los andaluces, Madrid, Ediciones Istmo, 1980, p. 484.

[5] MARTÍN RODRÍGUEZ, Luis Carlos. “La imagen de Andalucía en la música cofrade”, en GARCÍA GALLARDO, José y ARREDONDO PÉREZ Herminia (coords.), Andalucía en la música. Expresión de comunidad. Construcción de identidad, 1ª Edición, Sevilla, Fundación Pública Andaluza, Centro de Estudios Andaluces, 2014, p. 205.

[6] Entendemos por el término procesión de gloria, aquellos que tienen lugar fuera de Semana Santa.

[7] GUTIERREZ JUAN, Francisco Javier. La forma marcha, 1ª Edición, Sevilla, Abec editores, 2009, p. 77.

[8] Ibid, pp. 77-78.

[9] CARMONA RODRÍGUEZ, Manuel. Un siglo de música procesional en Sevilla y Andalucía, 2ª edición, Castilleja de la Cuesta, edición de Rosario Solís Márquez, 2001, p. 14.

[10] AYALA HERRERA, Isabel María, “Música de palio: aproximación a la música para banda de la Semana Santa andaluza”, en Anuario de la Federación de Cofradías de la Semana Santa de Guadix, año 0, nº1, Guadix, 2007, p. 75.

[11] Adaptación de la ópera italiana Ione a marcha procesional por Manuel Font Fernández de la Herrán (1862-1943).

[12] AYALA HERRERA, Isabel María. “Música de palio: aproximación a…”, p. 76.

[13] CARMONA RODRÍGUEZ, Manuel. Un siglo de música…, p. 26.

[14] AYALA HERRERA, Isabel María, “Música de palio: aproximación a…”, p. 76.

[15] Ibid, pp. 76-77.

[16] Ibid.

[17] CARMONA RODRÍGUEZ, Manuel. Un siglo de música…, p. 14.

[18] Ibid, 374 pp.

[19] Ibid, pp. 17-20.

[20] VALLES DEL POZO, María José. Prácticas y procesos de cambio en la música procesional de la Semana Santa de Valladolid, CÁMARA DE LANDA, Enrique (director), tesis doctoral, Valladolid, Universidad de Valladolid, 2008, 427 pp.

[21] Ibid, p. 127.

[22] MARTÍN RODRÍGUEZ, Luis Carlos, “La imagen de Andalucía…”, p. 211.

[23] VALLES DEL POZO, María José. Prácticas y procesos de cambio…, p. 229.

[24] CARMONA RODRÍGUEZ, Manuel. Un siglo de música…, p. 12.

[25] CARRERO RODRÍGUEZ, Juan; Gran Diccionario de la Semana Santa: IV edición aumentada y puesta al día del histórico diccionario cofradiero, 4ª edición, Sevilla, Editorial Almuzara, 2006, Colección Cristiandad, p.  249.

[26] CARMONA RODRÍGUEZ, Manuel. Un siglo de música…, p. 12.

[27] Entendemos como palio el dosel de tela lujosa colocado sobre un armazón de cuatro o más varas largas que transportan varias personas y bajo el cual va la Eucaristía, alguna imagen religiosa o una persona importante en una procesión religiosa u otra ceremonia. En: Real Academia Española. Diccionario de la lengua española, [en línea], 22ª edición, Madrid, España: Autor, 2001. Disponible en: http://goo.gl/87hFCp [Consulta 16/02/16].

[28] CARMONA RODRÍGUEZ, Manuel. Un siglo de música…, p. 12.

[29] MUÑOZ BERROS, José Ramón, Pentagrama de Pasión: bandas de cornetas, agrupaciones musicales y bandas montadas de Sevilla, 1ª edición, Torredonjimeno, Editorial Jabalcruz, 1996, pp. 269-272.

[30] CARMONA RODRÍGUEZ, Manuel. Un siglo de música…, p. 12.

[31] Ibid.

[32] GALIANO DÍAZ, Juan Carlos, “Usos, tendencias y diversificación de la música procesional en Andalucía”, [actas por publicar] en Diálogo, apertura e interdisciplinariedad: hacia la etnomusicología del s. XXI, XIII Congreso SiBe, Cuenca, Universidad Internacional Menéndez Pelayo, 2014 [en prensa].

[33] GALIANO DÍAZ, Juan Carlos, “La marcha procesional como BSO: el caso de Alatriste”, en IX Simposio Internacional “La creación musical en la banda sonora”, II  Encuentro del grupo Música y lenguaje audiovisual de SEdeM, Cáceres, Universidad de Extremadura, 2015, [en prensa].