Medicina para el alma

La hora de buena música y risas que nos ofreció Miguel Vigil, ex-componente del famoso grupo Académica Palanca, junto al saxofonista Lorenzo Azcona fue, sin duda, una experiencia única, lejos de los prototipos de concierto que suelen escucharse en estos tiempos. Recordando alguno de los temas de Académica Palanca como “La apoyadura” y presentando alguno de los incluidos en su nuevo disco, el presente dúo amenizó la tarde-noche del jueves, dejando a todos los asistentes con muy buen sabor de boca y con ganas de no acabar, pues en los tiempos que corren la risa es, sin duda, medicina para el alma, y si se combina con buena música su efecto se acentúa.

El sistema del concierto que nos ofrecieron ayudó a amenizar la velada aún más, pues antes de cada tema, Miguel Vigil hacía un breve comentario relacionado con la canción que iba a interpretar, a modo de monólogo introductorio. En las canciones se veían reflejadas auténticas críticas a la sociedad actual, siempre con su toque de humor característico; e igualmente se mostró el amplio dominio musical que el grupo posee, pues pudimos escuchar desde baladas de amor y temas de pop hasta chotis y pasodobles. Merece especial mención el gran trabajo que hizo, también, Lorenzo Azcona, que más que de saxofonista hizo de hombre orquesta, manejando la flauta travesera y gran variedad de instrumentos de percusión, siempre con un sonido y calidad musical exquisitos.

Disfrutamos, pues, de una magnífica velada de la mano de dos grandes artistas que con su saber hacer embelesaron a cada uno de los allí presentes. Además, la interacción y complicidad con el público añadieron aún más puntos a favor a un concierto que ya vestía de sobresaliente desde un primer momento.