El mágico ritual de jazz

El pasado 15 de enero, el Aula Magna de la Facultad de Medicina de Granada abrió sus puertas al trío de Moisés P. Sánchez, a las 20h. Un auditorio circular con buena acústica y asientos distribuidos ascendentemente respecto al escenario, por lo que un público numeroso, integrado desde jóvenes estudiantes hasta adultos de mediana edad, pudo ver y oír sin problemas el espectáculo. El conjunto lo constituyen el pianista Moisés P. Sánchez, el batería Borja Barrueta y el contrabajista Toño Miguel. Durante, aproximadamente, hora y media pudimos escuchar los temas del trío de jazz que aparecen en su disco Ritual, con motivo del ciclo “Otras músicas”, que organiza la Cátedra Manuel de Falla de la Universidad de Granada.

“Ritual” se trata del primer trabajo en formato trío de Moisés P. Sánchez, líder de la formación, junto con Toño y Borja con los que llevaba tocando años. Moisés, además de pianista profesional, es compositor y arreglista. Cuenta con una larga trayectoria como músico, ya que su formación comenzó a los tres años de la mano de su padre. Ha asistido a diversos cursos de músicos internacionales, como Pat Metheny. Ha colaborado con numerosas figuras importantes de la música y de diferentes estilos, desde Plácido Domingo a Nach. Su última visita a Granada fue en 2004, invitado también por la Cátedra “Manuel de Falla”. A la percusión nos encontramos a Borja Barrueta, músico autodidacta que ha tocado con figuras del flamenco como Niño Josele, del jazz como Kike Perdomo, del folk como Jorge Drexler o del rock como Ariel Rot. En cuanto a Toño Miguel, contrabajista, posee una formación clásica por el Conservatorio Profesional de Zaragoza y, también, jazzística en Madrid, obteniendo el Diploma Profesional en Contrabajo y Bajo Eléctrico de la Escuela de Música Creativa. Ha estudiado en New York y ha tocado con numerosos músicos como Dave Liebman, Fred Hersch o John Abercrombie. Además, ha recibido clases de profesionales de talla internacional como Chick Corea. También, ha realizado trabajos en televisión, cine y publicidad.

El concierto comenzó con una introducción, en la que los instrumentos se iban añadiendo, es decir, comenzó el piano solo tocando notas sueltas a un ritmo lento, luego el batería se unió tocando el lap-steel guitar y, finalmente, el contrabajo mantenía una sola nota tocada con arco. Tras esto, los sonidos del lap-steel guitar se quedan grabados en un “loopeador” y el batería comienza a percutir suavemente los platos. Según avanza la obra, vamos descubriendo el estilo del trío, así como la profesionalidad de sus músicos. Esta obra introductoria se llama Amanecer y si yo fuera yo, y es la que abre el disco. Se trata una composición que va evolucionado en complejidad progresivamente. Comienza con motivos sencillos y a un tiempo lento, desembocando en un gran desarrollo de la melodía del piano con una armonía compleja y aumentando el tiempo, para terminar con el esquema inicial de notas sueltas y sencillas. Tras ésta, interpretaron Detrás del espejo. El inicio de la obra no dejó indiferente a nadie, ya que el pianista comenzó tocando las cuerdas del piano, el contrabajista percutía la caja de su instrumento y comienza solo, valiéndose del uso de un pedal de delay. Además, el batería acompañaba con unas escobillas que parecían de cartón, y dejó atónito al público sacando un plato de su soporte y dejándolo caer al suelo dando vueltas. Cuando el plato deja de girar, el bajo realiza un bassline repetitivo y pegadizo que el piano repite a modo de estribillo y desarrolla a lo largo de la obra. A continuación, pudimos escuchar una de las obras incluidas en el disco y compuesta por el contrabajista, Larone. Poseía un comienzo oscuro y dramático de piano, seguido por un solo de bajo en el registro agudo, valiéndose de nuevo del delay. En contraste a este tema, interpretaron Danger in danger, tema de tempo allegro basado en el uso predominante del modo frigio. Al ser muy rítmico, se podía observar el movimiento del público que marcaba interiormente el ritmo. Tras un largo desarrollo, con solo de bajo incluido, vuelve al tema principal terminando en la dominante, hecho que deja un segundo de silencio para dar paso a los aplausos. Probablemente fue una de las obras que más gustó a los presentes. Al finalizar este tema, nos encontramos con la sorpresa de que invitan a Cristina Mora al escenario, cantante arraigada en Granada con la que interpretan un par de temas de su disco La Luna y otros espejos, con letras de poetas granadinos. Pudimos escuchar By the Light of the moon  y Me brings the sun. Ambos temas presentaban una gran influencia de la bossa nova, del jazz y del folk. Esto le da un estilo personal y peculiar a la cantautora. A pesar de la buena interpretación de ésta, habría que decir que su pronunciación del inglés podría ser mejorable. Tras despedir a la cantante, interpretaron el tema que da nombre al disco, Ritual. Esta vez es el piano el que comienza realizando un acompañamiento con arpegios y es el bajo el que realiza la melodía principal. Tras esta introducción, el piano realiza una melodía cantabile como motivo principal. Más tarde desarrolla una parte solista muy cromática, que finaliza con dos notas que son repetidas y mantenidas como loop hasta el final de la obra. El loopeador dispara otro sonido, grabado previamente por el lap-steel guitar. Se crea una atmósfera que podríamos denominar como épica, y que recuerda a la banda sonora de una película. Finaliza tocando la misma melodía el bajo y el piano. Sin duda, este fue el mejor tema del concierto. Para acabar, interpretan Eclipse, tema que comienza con una melodía muy expresiva, probablemente uno de los temas que más se acercaron al jazz dentro del peculiar y característico estilo del trío. Cabe destacar que nos encontramos con obras homogéneas que responden a una estructura parecida: introducción lenta, presentación del tema principal, desarrollo de este aumentando el tiempo hasta llegar al clímax de la obra y vuelta al tema principal con ritmo lento.

En cuanto a la interpretación, hemos de decir que nos encontramos ante músicos profesionales entre los que no existe el error. La compenetración del trío era obvia, así como la experiencia de cada uno de los músicos. Cabe destacar la limpieza del pianista que es el principal instrumento solista de la formación, mostrando una técnica muy trabajada. Llamó la atención de los presentas los diferentes recursos utilizados por cada uno de los músicos, poco comunes dentro del clásico mundo del jazz: el toque de las cuerdas interiores del piano, el uso de efectos como el delay en el contrabajo, así como del loopeador y los numerosos recursos interpretativos del batería. Este último, quizá por su formación autodidacta, no dejaba de sorprender en su interpretación. Utilizó 4 tipos de baquetas diferentes que iba alternando, hasta en un mismo tema; percutía una especie de cáscara de nueces o algo similar; percutía la batería también con las manos; incluso en una ocasión lo observamos lamerse un dedo y pasarlo por la superficie del tom, haciendo ruido al deslizarlo. En conjunto, cabe destacar el perfecto control de la dinámica y del tempo, recursos con los que jugaban en todas las obras. En los desarrollos aumentaban la intensidad y la velocidad hasta llegar a un punto cúlmen donde, de repente, bajaban ambas creando un gran contraste. Todo esto mantenía en una continua tensión al público que no se perdía ningún detalle del espectáculo. Además, el virtuosismo de estos músicos era algo casi hipnótico y hacía del concierto un hecho inaudito.

Sin duda alguna, asistimos a un evento único que sorprendió a todos los presentes y que nos hizo disfrutar del trabajo de unos grandes profesionales de la música, que en muchas ocasiones se encuentran a la sombra de proyectos de otros artistas más reconocidos comercialmente. Animamos al lector a seguir la trayectoria de estos músicos, en conjunto y por separado, ya que les aseguramos un espectáculo que no dejará indiferente ni al más formado de los presentes. Agradecemos a la Cátedra Manuel de Falla el haber traído la música de un jazz moderno y vivo a la ciudad de Granada y animamos a que sigan contribuyendo a mantener activa la cultura musical de nuestro país, apostando por compositores innovadores como los del trío de Moisés P. Sánchez. Terminamos afirmando que cuando la música se encuentra entre las manos de verdaderos músicos, esta pasa a convertirse en la más elevada de todas las artes.

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