Cara a Cara: Dos visiones del concierto de A. Valero en Granada

 

INTIMISMO CERCANO 

Fran Malpica 

El joven granadino de talla internacional, Ambrosio Valero, hizo de la pasada tarde del jueves 23 de Enero, un momento de intimismo y cercanía. Desde las primeras notas del  Preludio y Fuga n. º 15, BWV 884, pudimos observar su saber estar, su toque punzante, y la clara conducción de voces de la fuga. Timbraba cada una de las notas, y a la par, hacía de ellas una melodía perfectamente cohesionada, sin ser notas aisladas. Esto pudimos verlo en sus obras “íntimas”: la Sonata op. 110 n.º 31 de Beethoven o en las Impresiones íntimas de Mompou. Es en este último, donde el rubato y los fraseos aparecían como algo liviano y cercano. No siendo una obra especialmente compleja, supo transmitir la melancolía del  pájaro triste (2.ª Impresión), el mecer de la barca (3.ª Impresión) sobre el mar y la intriga que esconde el secreto (5.ª Impresión) de Mompou. Pero no todo iba a ser intimismo, puesto que la transcripción del  Preludio y Fuga, BWV 543 de F. Liszt puso el contraste.

Valero estuvo enérgico en los graves de la sección final y en las rápidas figuraciones de la mano derecha. Finalmente sonaron los primeros compases de la famosa 4ª balada op. 52 de Chopin, y el público no apartó los ojos del pianista. Su final frenético fue ejecutado de manera muy pulcra, haciendo sonar hasta el fondo del teclado los cuatro acordes finales.

Esperamos con ansias futuras actuaciones de Valero. Quienes quieran disfrutaren sus próximas citas, podrán hacerlo en Almuñecar (23 Febrero) o en la Fundación March (1 y 2 de Marzo).

 

    

IMPRESIONES ÍNTIMAS, SIN IMPRESIONES

Belén Moreno

El Jueves 22 de enero de 2015, tuvo lugar en el Aula Magna de la facultad de Medicina, el concierto de Ambrosio Valero: Impresiones Íntimas. Obras de J.S. Bach, Beethoven, Chopin y Mompou, conformaron el concierto perteneciente a la Cátedra Manuel de Falla. Ambrosio Valero nacido en Granada, cursó sus estudios en el Real Conservatorio Superior de Música Victoria Eugenia, obteniendo matrícula de honor. Destacan numerosos premios a lo largo de su aun corta carrera artística como el premio Manuel de Falla o el del Concurso Nacional de Piano.

Primeramente analizaré las notas al programa, ya que me parece fundamental dentro de la organización de un concierto. Las notas al programa me parecen bastante completas. Se observa que hay un trabajo detrás de ellas y nos aportan información interesante. Aun así debo decir que hace un intento por relacionar demasiados datos dando una imagen difusa. En mi opinión es mejor ser más breves y concisos, de este modo aunque no profundicemos tanto, la información será más clara.

Debo desde un primer momento mostrar mi descontento total ante el concierto. Comenzando por el título: Impresiones Íntimas. En el concierto solo se tocaron tres números de Impresiones Íntimas de Mompou. Aunque así se llame su disco y en el se engloben las distintas piezas que se escucharon en el concierto, es necesario a la hora de publicitar el concierto, hablar del repertorio que realmente se tocará. Este título da lugar a confusiones al espectador, causando desconcierto y descontento. Valero comenzó con el Preludio y Fuga nº15 BWV 884 de J.S. Bach de una forma correcta y elegante.

En la Sonata nº31 de L. van Beethoven al ser más extensa, pudimos comprobar los primeros puntos débiles y fuertes del interprete. Logró sacarle gran expresividad a los temas aunque abusó del pedal durante toda la pieza. Tras un breve descanso, ejecutó el Preludio y Fuga BWV 543 de J. S. Bach, trascrito por Liszt. Se caracterizó por la desmesura durante toda la pieza. Era incomodo escuchar la obra tan machacada y con una dinámica forte casi en su totalidad. Por fin llegó el momento de escuchar a Mompou y aunque mejor que en obras anteriores, solo podría calificarlo de correcto. Las líneas melódicas se perdían por la falta de intención, aunque me gustó como destacaba distintos motivos dentro de la pieza. Interpretó solo tres de las nueve miniaturas de las Impresiones Íntimas de Mompou: Pájaro Triste, La Barca y Secreto. No me pareció mal la elección, aunque esperaba más presencia del compositor español a lo largo del concierto. Para finalizar la Balada nº4 de F. Chopin que pasó sin pena ni gloria tras haber escuchado a Mompou.

Como propina tocó el Nocturno nº2 de Chopin, que en mi opinión más que ayudar a dejar un buen sabor de boca, le dio al concierto un final de bolo más que de presentación de un disco.

Hasta aquí mi humilde opinión, que aunque crítica, creo responde a la realidad vivida en el concierto. No puedo desmerecer en ningún momento el trabajo y el esfuerzo de Valero. Tampoco puedo juzgar la interpretación que ofrecerá de las mismas piezas en el disco, que para mi es todo un misterio. Como virtuoso del piano no le niego su valor, pero creo que como él hay muchos. Por eso debería buscar la emoción en su manera de tocar, ser más sutil con las dinámicas y de una u otra forma diferenciarse del resto de pianistas.

 

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