Música de sol y playa

Luz, calor y música. Los días de verano son una invitación a la danza ociosa, al relax o simplemente a disfrutar de estar vivos, pero con música. Imposible pensar en la playa, las cañas, una buena tertulia o un buen espectáculo sin música. Al fin y al cabo es la sal que blanquea nuestra piel después de bañarnos y que todos, de un modo u otro, saboreamos. ¿Acaso podemos mirar al mar sin escuchar una música infinita? Buceo, y oigo música electrónica. Un mundo lejano.

Y es que tenemos música en nuestro ADN. De la diversión a la rebelión. En verano, cuando tenemos más tiempo y desaparece el estrés, vivimos más intensamente la experiencia de la música en directo, en escenarios insólitos, cerca del mar, bajo la luna y las estrellas... los amores de verano siempre tienen música.

 

 

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