Públicos

Esto es un homenaje a todos aquellos que no saben lo difícil que es subirse a un escenario. A todos los que no se dan cuentan que asisten a un acto de creación artística único e irrepetible. A los que no saben que la condición indispensable para hacer música es el silencio. 

Es un reconocimiento a todos aquellos que perturban un concierto llegando tarde o saliendo antes. A aquellos que no apagan el móvil, hablan o nos deleitan con el chispeante ruido del envoltorio de un caramelo. A los que se quejan de que es demasiado largo o demasiado corto, de que hace frío o calor, de que se oía muy fuerte o no se oía... Un reconocimiento a los que se creen que el pago de una entrada les da derecho a todo, o a los que piensan que la entrada libre nos permite ser piratas.

Y es que detrás de cada concierto hay miles de horas de composición, estudio y ensayos por parte de los artistas. También hay tiempo, sabiduría e ilusión para programarlo, hacer la difusión y producción para que sea un instante mágico.

Lo menos que podemos hacer, queridos públicos, es disfrutarlo.