Desmontando a Georgie Dann

¿Cómo se produce el salto del Conservatorio de París a las listas de éxito de las músicas populares, de la música académica a la música tradicionalmente considerada "antiacademicista", la canción del verano?

Fue de forma natural. Yo creo que la música es música y no importa el estilo. Pienso que la música sirve para transmitir emociones y no estoy de acuerdo con todo aquel que se base exclusivamente en criterios técnicos para juzgarla. He tenido el placer de conocer a grandes músicos a lo largo de mi carrera y puedo asegurarte que ninguno de ellos habla de "música anti-académica".

Y en esta línea, para un clarinetista, ¿ser estrella del verano es un estigma o un orgullo?

Estoy muy orgulloso de mi carrera. En mi música hay mucha horas de trabajo. Quizás, al tratarse de canciones que se escuchan con una sonrisa, todo ese trabajo pase a veces desapercibido. Disfruto mucho creando algo que hace disfrutar a mucha gente. ¿Qué más se le puede pedir a una carrera profesional?

Si tuviese la oportunidad de volver a empezar no cambiaría nada.

Ha pertenecido a los dos mundos, al universo perpetuado por el conservatorio y al manejado por la industria, la música de moda. ¿Cree que son espacios irreconciliables o deberíamos abogar por unirlos y que en los conservatorios se escuche música popular urbana o en las listas de éxitos aparezcan compositores clásicos?

He tenido la suerte de ser el dueño mi carrera al cien por cien. Hago las canciones, las coreografías, el vestuario, etc. También soy el productor de todos mis discos y una vez producidos se los cedo a la discográfica. En ocasiones me han llamado de la discográfica como productor para dirigir las grabaciones de otros artistas en el estudio. Con todo esto quiero decir que en las listas de ventas no todo está manejado por la industria. Hay artistas haciendo lo que quieren y que, afortunadamente, a veces coincide con los gustos del público. Por otro lado, no es raro encontrar discos de jazz y de clásica en las listas.Tampoco creo que la música clásica y la música popular sean dos mundos separados. Al fin y al cabo, todo es música. Creo que lo bonito es la diversidad. De las diferencias surgen cosas nuevas.

Georgie Dann ha ocupado por derecho propio un sitio en nuestra "mente colectiva", todos en España le tenemos en nuestras cabezas, posiblemente como "ah, sí, el de 'La barbacoa'", pero... ¿qué nos estamos perdiendo de Georgie Dann?

A veces es cierto eso de que el personaje fagocita a la persona. Con esto no me refiero a lo que le ocurrió a Johnny Weissmuller que se creía que realmente era Tarzan, sino a que las personas que te ven por la tele piensan que te conocen. Detrás de todo personaje público existe una persona como cualquier otra, con sus defectos y sus virtudes. Disfruto de las cosas pequeñas y de mi familia.

De todas formas no me puedo quejar porque cuando salgo a la calle la gente siempre se me acerca con muestras de afecto. Estoy muy agradecido por formar parte de esa memoria colectiva y creo que he sabido separar mi vida personal de mi vida profesional, protegiendo mi parcela de intimidad.

 "Si yo canto" (1964), "Se acabó" (1965), "Ay mama Mallorca" (1966), "El mundo es así" (1967), "Casatschok" (1969), "Santiago"(1970), "El Dinosaurio" (1972), "La rana" (1974), "El Bimbó" y "Campesino"(1975), "Paloma blanca" (1976), "Mi cafetal" y "Eres como una paloma" (1977), "Moscou" y "El jardín de Alá" (1980), "Koumbó" (1982), "Carnaval, Carnaval" (1983), "El africano" (1985), "Macumba" (1986), "El negro no puede..." (1987), "El chiringuito" (1988), "La Barbacoa" (1994), "Vamos a la Pista" (2003), "Dale-Dale" (2004), "Mecagüentó" (2007), "La gallina cha-cha-cha" (2010), "El veranito" (2011), "A viajar" (2012), "La Cerveza" (2013)... Son algunos de sus éxitos. ¿Con cuál se queda? Y mirando atrás en el tiempo, ¿eliminaría o arreglaría alguna de estas composiciones?

No puedo elegir una de mis canciones. Todas las que has citado me han traído muchas alegrías. Repasando la lista puedo transportarme al momento en el que cada una de ellas ocupaba mi mente desde la mañana hasta la noche. Son más que canciones, son parte de mi vida. No eliminaría ni arreglaría ninguna de ellas. Las dejaría tal y como están.

Supongo que esta será la pregunta que más veces ha contestado, ¿cuál es la fórmula del éxito?

¡Me lo han preguntado unas cuantas veces, sí! Sigo investigando la fórmula. Si consigo dar con ella, después de decir "¡Eureka!", la compartiré contigo. Hasta entonces sólo voy a revelar dos de los ingredientes: mucho trabajo y pasión por lo que haces.

¿Qué música suena en casa de Georgie Dann? ¿Se mantiene actualizado respecto a lo que hacen otros artistas veraniegos?

En mi casa suena de todo. Desde Jazz y grandes orquestas, clásica, música de las islas (Martinique), folclore colombiano y mejicano, etc. Disfruto con la música sin limitarme a ningún género en particular.

¿Concibe sus creaciones orientadas al verano, buscando ese éxito, o compone sin más y luego elige cuál sacar en tiempo de playa o...?

Mi música ha de gustarme a mí. Cuando estoy en el estudio o componiendo no estoy pensando en las listas de ventas. He tenido la inmensa suerte de que muchas de mis canciones además de gustarme a mí, gustan también al gran público.

Muchos artistas, con el paso del tiempo, comienzan a odiar alguna de sus canciones cansados de interpretarlas. ¿Hay alguna canción, por ejemplo "La barbacoa" que "le haya quemado" y que deteste interpretar en directo?

No estoy cansado de ninguna de mis canciones. Estoy muy orgulloso de todos mis éxitos y disfruto defendiéndolos encima del escenario. La sensación al ver a miles de personas corear todas tus canciones de principio a fin en los conciertos es indescriptible y me pone el vello de punta cada día como si fuese la primera vez.

Un obsequio para nuestros lectores, por favor, una anécdota de despedida.

Antes de la anécdota aprovecho para agradecerte la entrevista. ¡Ha sido un placer!

Dado que se acercan las elecciones generales, te cuento lo que me pasó cuando llegué a Ecuador con "El Negro No Puede". Fui de promoción a Guayaquil porque la canción era número uno de la lista ecuatoriana. Llegamos con retraso, de madrugada, todas mis bailarinas y yo. Nos esperaban dos taxis para llevarnos al hotel donde teníamos programada toda una semana repleta de entrevistas. Durante todo el camino nos encontramos grandes vallas publicitarias a ambos lados de las calles donde ponía "El negro no puede". ¡Estábamos todos alucinados! A la mañana siguiente lo primero que hice fue llamar al presidente de la discográfica en Ecuador para felicitarle y cuál fue mi sorpresa cuando me explicó la situación. Resulta que había dos partidos políticos con opciones a gobernar. Uno de los partidos estaba liderado por un blanco y el otro por un negro. El partido del blanco, aprovechando el éxito de la canción, decidió acuñar el estribillo como eslogan y empapeló medio Ecuador con él.