La Musicología va en bici

Entrevista concedida por Antonio Martín Moreno, director del Departamento de Historia y Ciencias de la Música de la UGR

 

E: Estrenamos este proyecto con una entrevista al Director del Dpto. de Historia y Ciencias de la Música, el profesor Antonio Martín Moreno. Antonio. Muchísimas gracias por iluminarnos en este primer número de Gruñidos de música. Empecemos por una cuestión básica, ¿para qué sirve un musicólogo?

AMM: Para devolver a la sociedad española y andaluza lo que la sociedad le dio en su preparación y formación, difundiendo, revalorizando e informando a la sociedad de la importancia de nuestro patrimonio musical, de nuestros compositores, de nuestra música, que conforma nuestra personalidad y nuestro nacionalismo, así como del patrimonio musical universal para que el ciudadano de a pie lo sepa disfrutar. 

 

E: ¿Cuesta mucho ir del archivo a la calle?

AMM:  Ahora cada vez menos, porque una buena parte de los archivos, casi todos están a golpe de tecla del ordenador. Y cuando hay que ir al archivo es muy fácil obtener la documentación con las modernas tecnologías, fotografiando los documentos con el propio móvil o con alguna pequeña cámara convencional. Esto pasaba antes sólo en las películas de espías. Estamos viviendo una auténtica revolución a nivel mundial y en todos los aspectos, por la facilidad con que ahora podemos acceder a la información y estoy más que convencido que esa facilidad, en lo que a la música se refiere, modificará y renovará la historia y el presente de la misma, dándonos muy agradables y positivas sorpresas sobre la música española y andaluza.

 

E: Una pregunta de nota, ¿usted pertenece al número de los antiguos, como Jacobo de Lieja?

AMM: Como se desprende de mi respuesta anterior, me siento moderno en el manejo de las nuevas tecnologías y su aplicación a la investigación y difusión y antiguo en que sigo siendo absolutamente fiel a los mismos principios que cuando comencé con esta apasionante aventura, y que son los que he respondido en la primera pregunta.   

 

E: Como explica en la página web de nuestro Departamento, el primer paso importante para la creación de lo que hoy conocemos como Grado en Historia y Ciencias de la Música se consiguió en los “años setenta del pasado siglo con la incorporación de la asignatura de ‘Historia de la Música’ en el plan de estudios de la Licenciatura de Historia del Arte”. ¿Cómo ha evolucionado la situación desde entonces? ¿Los estudios de música en el ámbito de la educación superior están mejorando, empeorando u oscilando entre lo bueno y lo malo?

AMM: Soy ya casi más que “senior”, y después de haber estado en el proceso de la reincorporación de la Musicología a la Universidad desde el comienzo y como uno de los protagonistas, es muy decepcionante que lo que se avanzó desde los setenta, que no fue poco, se va desmontando actualmente con precisión y planificación digna de mejor causa. Los objetivos que he manifestado anteriormente, de recuperar, estudiar y difundir nuestro propio patrimonio musical, junto con el patrimonio musical universal, serán absolutamente inviables si la educación musical no se incorpora de una vez en el sistema reglado de enseñanza Primaria, Secundaria y Bachillerato, con el mismo o más rango que el resto de las disciplinas convencionales, porque la Música es la más humanística de las disciplinas y tiene relación tanto con las Ciencias (Física, Acústica, Medicina, Matemáticas, etc) como con las Letras (Arte, Filosofía, Literatura, Historia, Antropología, etc.).

Es cierto que la pedagogía musical hasta ahora existente en esos niveles, salvo honrosas y meritorias excepciones que cada día son mayores, no ha contribuido especialmente a este fin, y la dichosa flauta de pico con su funda de plástico como la propia flauta, ha contribuido de una manera perversa a alejar de la música a los alumnos y a los padres, recordando la canción tradicional de “Bartolo tenía una flauta con un agujero solo y a todos daba la lata con la flauta de…”.

Lo triste del asunto es constatar que esa educación musical lograría sus verdaderos objetivos si se tuviese la formación suficiente por parte del profesorado como para partir de esa interdisciplinariedad de la música y sus tremendas posibilidades para ejercer de formación nuclear a través de la transversalidad, su relación con el resto de las disciplinas y partiendo de la propia experiencia actual musical de los alumnos y su sensibilización ante los parámetros de la música: ritmo, melodía/altura, textura, timbre, para proseguir después con otras músicas.

Lo increíble es que tanto Platón, como especialmente Aristóteles ya formularon con precisión la necesidad y obligación de la educación musical así como la finalidad y los procedimientos de la misma y sus ideas, especialmente las de Aristóteles, son vigentes en un alto porcentaje.

Y por lo que se refiere a la enseñanza profesional de la Música es increíble que los Conservatorios Superiores de Música no se adscriban e incorporen a la Universidad con todos sus derechos y obligaciones, y más increíble resulta que las Universidades privadas estén ocupando este espacio programando Grados de Interpretación, Composición y similares, en una duplicación de las enseñanzas que no tiene sentido alguno, mucho menos en la época de crisis económica que estamos pasando.

 

E:¿Es la música la “maría” de la universidad?

AMM:  De la Universidad española por supuesto que sí. No es que sea una “María”, es que no existe nada más que en ocho o nueve universidades y de Madrid hacia abajo sólo estamos nosotros. En cuanto a la Universidad de Granada, por supuesto que no. A estas alturas creo que tanto la anterior licenciatura como el actual Grado de Historia y Ciencias de la Música tienen el mismo o más rigor o seriedad que las titulaciones más tradicionales.

 

E: Hablemos sobre nuestro país. ¿En España la música es invisible?

AMM: En lo que a la educación musical se refiere, lamentablemente, sí, y como consecuencia de ello lo es en todo aquello que no sea el seguir las corrientes pop marcadas por el marketing de la industria musical internacional. Porque la consecuencia de esa invisibilidad por parte de nuestros responsables políticos es que desconozcan que la música, en todas sus manifestaciones, es una potente industria y si nosotros no rentabilizamos nuestro patrimonio ya lo harán desde otros países, vendiéndonos, como nos venden, nuestra propia música. Este es un fenómeno que se está dando en la actualidad. Por ejemplo, nuestro patrimonio musical del Barroco español ya se está comercializando y difundiendo por músicos y empresas extranjeras y poco o nada revierte a nuestro país. Es parecido a lo que ocurre con nuestro aceite, que tenemos el mejor en cantidad y calidad, pero lo compran los italianos, lo embotellan bonito y lo venden diez veces más caro de lo que pagaron y como si fuera propio. Parece que no tenemos arreglo, aunque yo no puedo perder la esperanza de que las nuevas generaciones den un vuelco copernicano a esta situación en todos los órdenes.

 

E: Y ahora una un poco más complicada; SGAE, ¿a favor en contra?

AMM:  Siempre a favor de que se preserven los derechos de los compositores y de los creadores de alguna u otra forma, incluidos los musicólogos con sus trabajos editoriales, porque es absolutamente imprescindible y justo. Pero también con absoluta transparencia y que los derechos lleguen a sus auténticos propietarios y protagonistas y no se pierdan por el camino. En esto, como en tantas cosas de este país, la picaresca alcanzó también a la SGAE, como es público y notorio, pero yo confío en que se sanee su funcionamiento con la imprescindible transparencia. Pero como ves, es que ocurre  lo mismo en todas las actividades, en este país de Rinconetes y Cortadillos. Si no tuviese la esperanza de que entre todos, y a través de la educación, debemos regenerar el país y sus corruptelas, hace tiempo que habría tirado la toalla abandonando la docencia y la investigación.

 

E: Cambiando de tercio: Película, libro y disco favoritos de Antonio Martín Moreno.

AMM:  Amadeus, de Milos Forman, que recoge tan magistralmente la universal envidia, en este caso en el ámbito musical, El Nombre de la Rosa, que es una extraordinaria novela histórica hecha por un profesor universitario especialista (entre otras cosas) en metodologías de la investigación, como es Umberto Eco, lo que demuestra que los trabajos de investigación pueden y deben escribirse de manera que se lean con facilidad y que un investigador debería poder hacer –si se lo propone- una buena novela histórica que se convierta en best seller. El ballet El sombrero de tres picos, de Manuel de Falla sobre la novela de Pedro A. De Alarcón, que representa tan magistralmente a la música y literatura españolas.

 

E: Para despedirnos, una dirigida a los estudiantes de nuevo ingreso del Departamento de Historia y Ciencias de la Música que no son de Granada. ¿Cómo definiría un catedrático local la “mala follá”?

AMM: Con el ejemplo real que me ocurrió personalmente cuando al volver de las  vacaciones de verano y comenzar las clases e ir saludando a los compañeros me encontré con uno que respondió a mi saludo diciéndome: “Estás más viejo, más calvo y más gordo”. Yo que iba autoinfundiéndome optimismo para comenzar de nuevo la actividad académica quedé tocado durante varios días y con mi autoestima por los suelos. Para mi esa es la mala follá.

 

E: Muchísimas gracias Antonio, ha sido un placer.

AMM:  Muchas gracias a ti

 

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